2010-08-21 14:45:37

Nueva Zelanda gritó campeón
En un final increíble, le dio vuelta el partido a Sudáfrica en el Soccer City

Festejó a lo grande su décimo título del Tres Naciones. Fue 29-22, gracias a los tries de Richie McCaw y de Dagg, cuando restaban minutos para el desenlace. Un torneo increíble de los All Blacks, que ya se quedaron pese a que faltan todavía tres partidos.
En los primeros quince minutos no se dieron respiro. Los dos salieron a jugar. Los de Verde se cuidaban al máximo de no cometer infracciones, el karma sudafricano del torneo. Sin embargo, un tackle al cuello le permitió a Dan Carter anotar tres puntos para abrir el marcador, desde una posición extremadamente difícil. Y la respuesta fue rápida, porque bien concentrados, los locales presionaron y consiguieron un penal para su lado, que el infalible Morné Steyn acertó.
Habana se animaba a correr, quizás como no había sucedido en todo el Tres Naciones. El murmullo del público era constante, y eso poco le molestaba al tremendo Richie McCaw, que estaba en todos lados. Su fiel ladero Mealamu, también era clave para la batalla del pack y en el juego abierto.
Un nuevo penal le dio la chance a Morné Steyn de poner arriba a Sudáfrica por 6-3 y no falló. Pero el problema para los dirigidos por Peter De Villiers seguía siendo la indisciplina y un penal infantil de Gio Aplon, le dejó servido a Carter para decretar el 6-6 a los 20 minutos.
El ritmo era frenético y no aflojaba ninguno de los dos. Jugaban de todos lados y casi no pateaban. Incluso Sudáfrica con un penal en 22 yardas rivales decidieron abrirla y esa acción terminó con final feliz: Schalk Burger entró a pura potencia y llegó al try. A una buena, otra vez una mala. Nuevo penal para los visitantes, y Carter acortaba las diferencias. Aunque Morné Steyn consiguió con tres puntos más volver a llevar la ventaja a siete.
Los últimos minutos de esa etapa inicial fueron dominados por los All Blacks. El segunda línea Brad Thorn consiguió romper el primer tackle y desequilibró la buena defensa sudafricana, y Carter vio los huecos por el lado abierto y el pilar Tony Woodcock la definió como un wing. Final para el primer tiempo, con los Springboks arriba por 16-14. Con ese resultado, Nueva Zelanda era campeón.
Si existe una mala forma de empezar, es con un error en la salida. Y eso le pasó a Nueva Zelanda. Un knock-on le dejó una oportunidad inmejorable a los Boks, aunque no aprovecharon el scrum sino una patada tapada a Carter, que derivó en un penal y tres puntos más para Steyn.
El partido frenó en intensidad y las defensas pasaron a primer plano. Errores en el manejo generaba que la pelota pase de un equipo a otro. Recién a los 16 minutos, los All Blacks estuvieron a centímetros del try luego de una buena corrida de Carter, que fue tackleado por JP Pietersen y así le frustró su conquista.
Con más ambición, Nueva Zelanda iba a buscar el partido. Pero a los 22 minutos, un penal más de Steyn por primera vez lo dejaba sin el título en las manos porque pasaban a perder por 22-14 y no tenían el bonus defensivo. Los nervios crecían para ambos. Un penal infantil del jugador sudafricano que estaba parado como poste en el ruck en sus cinco metros, le devolvió la esperanza a los All Blacks.
Y si había nervios, lo demostraron los dos aperturas. Primero Carter cometió un knock on increíble para darle la posesión a Sudáfrica en su campo. Luego, Steyn tenía un penal para tirar la pelota al line y acercarse a territorio rival, y la sacó por línea de touch in-goal. Por si fuera poco, Carter falló un penal casi de frente a los palos que hubiese dado muchísima más tranquilidad.
El partido hasta allí había sido excelente, pero el final, fue apasionante. Memorable. Después de fases y fases, abrieron la pelota y McCaw quedó a tiro del try, y no se equivocó. La decisión pasó al TMO, y luego de ver muchas veces la acción, le concedieron la conquista. Hasta ese momento, empataban 22-22 y Nueva Zelanda se aseguraba el campeonato. Sin embargo, quedaba una más.
Con tiempo cumplido, el potente Ma'a Nonu quebró el tackle de John Smit, en su cap 100 con la camiseta de los Springboks, y dejó en soledad a Israel Dagg para que liquide la historia. Increíble. Los All Blacks fueron perdiendo todo el partido, y cuando ya parecía que todo terminaba, se quedaron con la victoria y el sabor del título fue aún mayor.
A un año del Mundial, los All Blacks dejaron bien claro en la cancha que vuelven a ser los grandes favoritos. Sudáfrica, que hace un año deliraba con su gente con la corona del Tres Naciones, se fue con la cabeza baja del Soccer City.
 

Fuente: Espn

Seguinos
Facebook
Twitter
Instagram