River no jugó bien en su regreso a Primera y Belgrano fue un justo ganador en el Monumental. A pesar de esto, el local tuvo la chance de maquillar la historia con el penal que Olave le cometió a Aguirre sobre el final del partido. Pero no. La mano, o la pierna, sigue torcida a la hora de definir desde los 12 pasos. En esta ocasión, extrañamente, fue Gabriel Funes Mori quien se hizo cargo de la ejecución y la tiró por arriba del travesaño.
En ese mismo arco, en la última fecha de la B Nacional, Trezeguet había malogrado un penal contra Almirante Brown. Y una jornada antes, el Chori Domínguez había hecho lo propio contra Patronato. El terceto se completa con el que Cavenaghi no le pudo meter a Atlanta, pero en el medio hubo gritos (Atlético Tucumán, Ferro, Gimnasia (J), Aldosivi). También hay que mencionar la eliminación en la Copa Argentina a manos de Racing (el pibe Vila pifió el decisivo). Más lejos y más profundo aparece el de Pavone, también contra Belgrano, el día del descenso.
Con lo de Funes Mori quedó claro que el de River no es un problema de ejecutores, sino más bien una maldición penal. ¿Cómo se soluciona? Pateando hasta el cansancio en la semana.