2018-07-08 14:56:31

Jugadores inmigrantes, cuando el fútbol celebra lo que la política repele
La historia de esta excelente Selección de Francia y la procedencia de sus jugadores. Hijos de inmigrantes y la política sobrevolando al fútbol... Nota de opinión de Lenadro Cócolo.

Kylian Mbappé nació el 28 de diciembre de 1998 en Bondy, un suburbio parisino reservado para inmigrantes, que para ese entonces todavía celebraba la conquista black-blanc-beur de la selección de fútbol en el Mundial que se había jugado seis meses antes. Su padre, Wilfried, es camerunés; su madre, Fayza, argelina. 
 
Black-blanc-beur, o sea negro-blanco-árabe, representaba la oposición a la Francia pura que exigía la ultraderecha de Jean-Marie Le Pen. "Basta de jugadores extranjeros", era el reclamo. Argumentaba, entre otras cosas, que ni siquiera cantaban la Marsellesa. El entonces presidente Jacques Chirac recogió el guante y sacó su propio rédito de aquella victoria multicolor, aunque no le gustaba el fútbol y apenas sabía los nombres de los jugadores.
 
La selección de Francia se convirtió desde entonces en la caja de resonancia de la sociedad francesa. La problemática quedó expuesta en las declaraciones de Eric Cantona para el documental Les Bleus: “Si ganan son los ‘negros, blancos y árabes’. Y si pierden son chusma extranjera”. Romelu Lukaku, figura de Bélgica, planteó su problema con palabras casi calcadas en The Players Tribune. “Cuando las cosas iban bien, los diarios me llamaban ‘el delantero belga’. Cuando iban mal, ‘el delantero belga de ascendencia congoleña'”.
 
Francia y Bélgica, rivales en semifinales, son equipos de migrantes. Les Bleus tienen el 78,3 por ciento de jugadores que nacieron en otros países o son descendientes de extranjeros. Samuel Umtiti es de Camerún; Paul Pogba es de ascendencia guineana. En los Diablos Rojos el porcentaje llega a 47,8. Para poner un ejemplo, la contención del mediocampo, con Marouane Fellaini y Axel Witsel, es marroquí-martiniqués.
 
 
La cuestión de los migrantes en el fútbol también tiene otra cara, la de los jugadores que nacieron en Europa pero juegan para sus países de origen. De los suburbios de Francia salió Mbappé pero también Mehdi Benatia, el capitán de Marruecos, un equipo que presentó en Rusia 2018 un plantel con 17 jugadores nacidos en el extranjero. Túnez jugó con nueve "franceses"; Senegal, con ocho.
 
El tiempo demostró que el triunfo black-blanc-beur fue una cortina de humo que ocultó durante un tiempo las divisiones internas de la sociedad francesa. La posibilidad de ser aceptado depende del éxito deportivo o el gesto heroico, adentro de la cancha y también afuera de ella, como ocurrió con el maliense sin papeles Mamoudou Gassana, que trepó a un edificio para salvar a un niño que colgaba de un balcón en Paris. Cuando el video se viralizó en las redes, Emmanuel Macron lo llamó a su despacho y le dio la nacionalidad francesa. Se sacó una foto con él, obviamente.
 
Antes de la Eurocopa 2016, Cantona insinuó que Didier Deschamps, técnico de Les Bleus, no convocaba a Karim Benzema y Hatem Ben Arfa por cuestiones de raza. "Él tiene un apellido muy francés, puede que sea el único que tenga un apellido auténticamente francés", ironizó el exdelantero. Deschamps fue uno de los pocos "blancos" del Mundial ´98. Laurent Blanc fue otro. Durante su etapa al mando de la selección quedó envuelto en un escándalo por un audio filtrado en el que pedía cupos para los jugadores de doble nacionalidad.
 
En este Mundial, el fútbol se ha convertido en un oasis donde se celebra -otra vez- lo que la política repele. Nada de abrir las puertas a los extranjeros. Es justamente en Bruselas, Bélgica, donde se reúnen los miembros de la Unión Europea para decidir cómo controlar la crisis de inmigrantes. Las medidas son cada vez más duras en un contexto de ascenso de los partidos de ultraderecha.
 
Marine Le Pen, hija de Jean-Marie, llegó a declarar que quería poner fin a la inmigración "legal e ilegal". El año pasado sacó el 33 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales. Seguramente la líder del Frente Nacional esté en contra de este equipo de Les Bleus tanto como lo estaba su padre respecto al de 1998. Ahora el plantel tiene 14 descendientes de africanos. Aceptados, claro, porque el equipo sigue ganando. ¿Qué pasará si pierden?

Fuente: SFD-La 96.7 fm Santa Fe-tycsports.com

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