• Se retiró de la selección la camiseta Nº 13, perteneciente al campeón olímpico Chapu Nocioni.
    Se retiró de la selección la camiseta Nº 13, perteneciente al campeón olímpico Chapu Nocioni.

2018-02-27 10:37:44

Retiraron la camiseta N°13 del Chapu Nocioni en la Selección
Fue en el marco del partido de Argentina ante Paraguay, por las eliminatorias para el próximo Mundial. El Chapu ya empezó a colaborar con la Selección.

Las 7.000 personas que colman el Maxiestadio del Parque Carlos Guerrero están listas para una gala. Son testigos de un momento único, que atesoran para siempre en sus retinas y, claro, también en sus celulares. Todos los ojos, todos, le apuntan a él. Es la noche de Andrés Marcelo Nocioni. Se retira su casaca, que sube a lo alto, que se lleva también en un cuadro. Y ahora es oficial: ya nadie podrá volver a jugar con el 13 en la Selección Argentina de básquetbol. Una manera simbólica de expresar que nunca habrá otro Chapu.

“Es una sensación rara. Más que un homenaje a Nocioni, es un reconocimiento a la Generación Dorada, un agradecimiento a los que fueron parte”, analiza Andrés (39 años, 121 partidos con la Selección, oro en Atenas 2004, plata en Indianápolis 2000, bronce en Beijing 2008), siempre emocional pero ahora más analítico, con las pulsaciones más bajas tras ser el centro de la escena.

Al decir eso, una vez más -constante en su carrera- pensó en el equipo primero. Aunque se explaya: “Fue emocionante estar con mi familia. Sentí un poco de vergüenza, porque uno no está preparado para que hablen bien de uno todo el tiempo. Nunca jugué por el reconocimiento; si no, hubiera sido más egoísta”.

La incógnita, claro, está en el futuro. Aunque ya hay algunos atisbos de lo que podría hacer el Chapu. Desde la llegada del grupo a Olavarría, y hasta enfundado con la ropa oficial de la Selección, Nocioni se la pasó ayudando sobre el parqué y fuera de él. Especialmente a los más jóvenes (Fjellerup, Berra, por caso), a quienes se acercó en reiteradas ocasiones. “Trataré de ayudar al básquetbol argentino de la manera que pueda, porque tampoco está bien que dejemos huérfanos todo lo que hicimos”, explica.

“Quiero que hables con los chicos, que estés con ellos un poco, que les enseñes cosas que les sirvan para el día a día”, le dijo Sergio Hernández, el entrenador. Lo hizo a modo de invitación, a sabiendas de que su ex dirigido estaría en la ciudad por el homenaje. “Es algo que tenía en mente -admite Chapu-, pero que es de difícil ejecución porque no sé si se está en condiciones de pagar por alguien que sólo esté para el aspecto técnico de cada jugador. Pero mientras pueda y tenga ganas, lo haré. Creo que sirve y que los chicos escuchan de otra manera cuando uno habla desde la experiencia personal”.

La distancia, sin embargo, se percibió. Los jugadores bajaban de las habitaciones al hall del hotel, se sentaban en el bar con algún familiar o amigo o tan sólo se quedaban conversando entre ellos y Nocioni no participaba, al menos activamente, de esos momentos de relajación. Es una situación nueva, pero que el nacido en Gálvez toma con naturalidad: “Ahora no me junto tanto con los jugadores, sino más con el cuerpo técnico o los dirigentes. Ya no tengo el derecho de estar en el vestuario como si fuera un jugador más. Lo podría hacer, pero no lo hago porque no es mi lugar, no me corresponde. Es un ámbito donde están los jugadores y donde tienen derecho a expresarse, a sentirse ellos mismos. Una persona ajena a eso no tiene por qué entrar en el vestuario. Estoy en otra situación, lo respeto, lo entiendo y este lugar que ocupo ahora me gusta”.

Los chicos, al menos en estos días, no hablaron con él mucho más que de básquet. “Hay un respeto y una distancia que, más que nada, se la generan ellos mismos, porque en realidad somos bastante carnales, pero ellos por ahí sienten dudas o vergüenza de entrar en confianza”. Sin embargo, Nocioni confía en que el acercamiento podrá bajarlo a una condición más terrenal. “A veces se exagera, se piensa que la Generación Dorada fue intocable, que siempre hizo las cosas. El viernes, tras perder con Uruguay, parecía que estos chicos no podían jugar más en la Selección o que no llegarían al Mundial. Y un montón de veces estuvimos cerca de quedar afuera de torneos o tuvimos malas previas. El básquet argentino estuvo tan alto en los últimos 15 años que parece que todo fue color de rosa y no fue así”.

Las luces se van apagando, ante la silenciosa mirada de las tribunas vacías y de las jirafas que descansan, ya plegadas, como si la timidez las invadiera. En este estadio “nada más queda”, diría la frase sodastereana. En el éter, sin embargo, queda todo lo que entregó el Chapu Nocioni: su corazón y su alma. Ni más ni menos.


Fuente: SFD-96.7 fm Santa Fe-www.clarin.com

 
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