SantaFeDeportivo.com
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2017-10-28 16:33:05

Atlético de Rafaela empató de local
Fue 0 a 0 ante Nueva Chicago. El conjunto de Lucas Bovaglio no pudo quedarse con los 3 puntos jugando en el Monumental.

Los primeros instantes del partido mostraron un Atlético cargado de intenciones que solamente quedaron en eso conforme pasaron los minutos.
Los grifos del riego que humedecieron el área de Requena hicieron entusiasmar a muchos, dejando suponer un equipo local con el objetivo de jugar con pelota dominada y bien pegada al suelo para aprovechar la velocidad de un campo de juego rápido. Pero eso tampoco se vio. Al menos no en la medida que se esperaba. Para colmo, Chicago fue ganando en confianza al leer que Nico Castro no generaba juego en el local y que Klusener se enredaba solo cuando debía sacar ventaja de una jugada.
Salvo por esa acción de Casa que teniendo terreno a disposición por izquierda se demoró mucho en acomodarse para sacar el remate que finalmente se fue por encima del travesaño, el primer cuarto de hora se diluyó sin situaciones de peligro real frente a los arcos.
Lo más interesante, por caso, se dio con un hecho curioso cuando el técnico visitante tuvo que mandar a cancha a Quiroga por el lesionado Vázquez, y un minuto más tarde por poco Bovaglio tiene que hacer lo mismo con Castro. Situación que se dio finalmente a cinco del final pero con Olivera que dejó el campo por una molestia en el posterior izquierdo permitiéndole el ingreso a Lazzaroni, que no entró con la lucidez que se le conoció en otros encuentros.
Atlético siguió mostrando en los pies de Casa las más sanas intenciones ante la ausencia de peso específico de Gaggi por derecha y de Velázquez por izquierda, que se volvían espectadores de lujo en ese tramo.
Los que no disfrutaron los primeros cuarenta y cinco minutos fueron los que se animaron a ir al estadio: poco y nada dentro del campo de juego. Más nada que poco, de parte de ambos equipos. 
Pero sobre todo de parte de un Atlético que ni siquiera evidenció algo parecido a aquello que se le pudo observar ante Central, ya que se vio altamente limitado para hilvanar ideas claras, dos pases seguidos con verticalidad, y mucho menos dos jugadas de peligro consecutivas. 
Alejandro Castro se apiadó de los presentes y mandó a los camarines a los protagonistas de una historia que hasta ahí, lejos de parecerse a un cuento con final feliz, pintaba más para ser una nueva película de terror.

Fuente: SFD-La Red 96.7 - Sin Mordaza

 
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