2017-02-08 07:11:31

Inolvidable: luego de todas las adversidades, Atlético Tucumán quedó más cerca de la Libertadores.
Superó a El Nacional por 1-0, como visitante, y avanzó a la fase 3, etapa previa al ingreso de la copa; sufrió un sinnúmero de problemas a partir de un retraso con el avión que tenía previsto transportarlos de Guayaquil a Quito

Atlético Tucumán festejó eufórico la clasificación para la fase 3 de la Copa Libertadores. Después de miles de adversidades y en una jornada interminable, el equipo de Pablo Lavallén se impuso 1-0 como visitante ante El Nacional, con un tanto de Fernando Zampedri, y se ganó el pasaje para la próxima etapa después del 2-2 en la ida. Para ingresar en la zona de grupos del torneo más prestigioso de la región, el Decano deberá sortear la última valla frente a Junior de Barranquilla.
 
Copa Libertadores, fútbol sudamericano en estado puro. El partido desquite de Atlético Tucumán, en su primera participación en el máximo torneo subcontinental de clubes, resultó una película de enredos. Sin embargo, el conjunto tucumano se repuso y se envalentonó hasta alcanzar el triunfo, frente a esos dos mil hinchas que estuvieron alentando en el estadio Atahualpa. Pese a que el desenlace resultó feliz, quedó en evidencia una muestra más de cómo se manejan los recursos de los clubes argentinos, de la desorganización que los envuelve. Porque el nudo de la historia tuvo su inicio en Guayaquil, con la contratación de un vuelo chárter: la aeronave no tenía los papeles en regla, según lo estipula la Aviación Civil de Ecuador, que en un comunicado sentenció "el vuelo de aerolíneas DAP incumplía con la regulación del estado ecuatoriano".
 
Un retraso de dos horas y media en la partida del desde Guayaquil puso en jaque la disputa del partido y también fue el punto de partida de toda clase de versiones y actuaciones. Las especulaciones acerca del horario de aterrizaje y el tiempo que le demandaría al plantel acceder desde el aeropuerto al estadio provocaron que el juego prácticamente quedara en un segundo plano. El reglamento de la Copa Libertadores resalta que el tiempo de tolerancia es de 45 minutos, por lo que si el encuentro estaba programado para las 21.15, Atlético Tucumán debía saltar al campo de juego a las 22.
 
"Fue descarado lo que nos hicieron, alguien paró el avión. Hoy no tenemos dimensión del esfuerzo y el partido que hicieron mis jugadores, pero quedará en la historia del club. Dios es justo", dijo Pablo Lavallén, DT de Atlético Tucumán
En el vestuario local, el General Tito Manjarrez, máxima autoridad de El Nacional, como el director técnico Eduardo Favaro señalaron que el conjunto ecuatoriano no se alejaría de lo que indica el reglamento. Entonces, cada minuto que corría era un puñal que lastimaba a los tucumanos. Si hasta el embajador argentino Luis Juez se involucró en el desopilante caso y viajó junto con la delegación desde Guayaquil. En el recorrido, le solicitó de manera pública a Manjarrez, que tuviera consideración por lo que estaba sucediendo. Las radios locales, a esa altura de la noche, tenían móviles apostados en el aeropuerto para informar el momento del aterrizaje y cuando los jugadores y el cuerpo técnico se treparan al micro que los trasladaría al estadio.
 
"Es producto de la inexperiencia", admitió el dirigente Mario Álvarez, que aguardaba con ansiedad la llegada de su equipo. Dos motos y un par de patrulleros escoltaron al colectivo, que demoró 35 minutos en desandar el trayecto; un tiempo récord, ya que en circunstancias normales se necesitan más de 50 minutos. Las tribunas se llenaban lentamente y el horario estipulado para el inicio llegó a su límite. A esa altura, la televisión ya había extendido sus tentáculos para no suspender el encuentro, aunque El Nacional advirtió que jugaría "bajo protesta": de perder en la cancha, recurrirían al escritorio de la Conmebol para ensayar un reclamo. El veedor del juego, el peruano Javier Quintana, apodado Viajecito, informaba que habría partido y el presidente Manjarrez comunicaba "que la decisión venía desde Paraguay", país sede de la Conmebol.
 
Un juego de camisetas alternativa que utiliza El Nacional esperaba a Atlético Tucumán, que finalmente salió a jugar con la casaca y los botines del seleccionado juvenil Sub 20. A excepción del arquero Lucchetti, los futbolistas de campo lucieron los colores de la Argentina. Los números fueron respetados según la lista oficial presentada en la Conmebol, aunque en la espalda aparecían apellidos que no se correspondían a la planilla, como Belmonte, Romero, Torres, Martínez, Zalazar. Una breve entrada en calor, el regreso al vestuario, el repetido llamado desde los altoparlantes para que el Decano hiciera el ingreso al campo. Eran ya las 22.38 y el partido se ponía en marcha. Atrás quedaba una jornada que será un capítulo de fantasía dentro de la alocada historia de la Copa Libertadores. Pero que tuvo un final feliz.

Fuente: SFD-canchallena.com

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