2017-01-21 14:18:18

El seleccionado Sub 20 juega esta noche ante Uruguay
Tras mostrar dos caras en el 1-1 ante Perú, la selección afrontará esta noche su segundo partido, en un duelo de obligaciones ante los uruguayos, que también igualaron en el debut

Pasó el debut, que libera la tensión; es el turno de Uruguay, un clásico que se ofrece como una oportunidad de relieve para consolidar la imagen de equipo y la idea de juego de la Argentina. Una selección que se enseñó bipolar en la presentación con Perú: con una actitud y un protagonismo avasallante en el segundo tiempo, pero también con desacoples y una pasividad que le posibilitó al rival, con poco, descubrirle algunos flancos débiles en el capítulo inicial. La paridad del campeonato Sudamericano Sub 20, clasificatorio para la Copa del Mundo de Corea del Sur, se refleja en los resultados que dejó la primera jornada de los dos grupos, aunque el marcador no siempre se ajustó a la imagen que devolvía la cancha.
 
 
El viaje recién hizo su primer stop, aunque la escala es breve y la Argentina ya tiene que volver al ruedo, desde las 21.15, en el estadio Olímpico, ante Uruguay. Dos conjuntos que gustan jugar con intensidad, de manera agresiva, haciéndose dueños del desarrollo. Si la selección debió sudar para embolsarse un punto ante los peruanos, la Celeste no logro quebrar, ni de penal, a Venezuela, la Cenicienta del Grupo B. La obligación los envuelve a los dos, la historia los empuja.
 
"En el comienzo estuvimos con poca actividad, poca generación de juego, demasiados pasivos en el traslado. Nos tenemos que convencer que podemos jugar como se hizo en el segundo tiempo, que no hay que esperar a estar en desventaja para poder dar todo lo que podemos. Este equipo, aparte de generar juego, tiene coraje y valentía. Con un jugador menos también fuimos a buscar el resultado, mantuvimos la tenencia, ahogamos a Perú. Y después del empate seguimos yendo adelante. Este torneo es así, duro, era importante revertir la imagen del primer tiempo y lo hicimos. No me voy conforme porque quería ganar, pero sí satisfecho por lo que se hizo en el segundo tiempo", analizó el técnico Claudio Úbeda, que fue audaz con las modificaciones.
 
 
La falta de rodaje resultó visible en la concepción de los circuitos futbolísticos y también en la manera en que el equipo dudó cuando Perú se adueño de la pelota y lo hizo retroceder. Los centrales Romero -abusó de las faltas y terminó expulsado por doble amonestación- y Foyth tuvieron dificultades para controlar a Ugarriza, inteligente para jugar de pivot y con fortaleza para el juego aéreo. Cuando el rival salteaba la línea de volantes con pelotazos que caían a espalda del doble cinco que conforman Ascacibar y Ojeda, la fórmula de zagueros centrales no lucía. Por las bandas, Molina sufrió ante la poca ayuda de Lucas Rodríguez en la contención. Será tarea para corregir, porque Uruguay con Schiappacasse puede lastimar en el área, De la Cruz es un conductor vertical, con panorama y remate y Saracchi profundiza por el lateral izquierdo.
 
Una salida prolija desde el fondo aparece en el manual de estilo, y sortear las dificultades de un terreno irregular se presentó y presentará -la lluvia constante y el trajín de los partidos irá empeorando el estado del campo- como una barrera. No se desanima la Argentina, lo intenta, pero en el debut el primer eslabón en la cadena de juego no tuvo claridad y así los escollos aumentaron: Emanuel Ojeda se mostró errático, impreciso; la escasa movilidad del resto tampoco ayudó al volante de Rosario Central. Con Barco sin peso, porque el balón no le llegaba limpio o para entrar en contacto debía retroceder a la línea de volantes, Mansilla fue el único que en todo el encuentro tuvo una lectura correcta: desequilibró por las bandas y, con remates de media distancia, provocó riesgo. Apagado Lucas Rodríguez, Lautaro Martínez era controlado por los centrales peruanos, Chávez y Luján.
 
 
"En el segundo tiempo se vio un equipo con hambre de gloria, que quiere conseguir cosas. Entramos a jugar enojados, con otra mentalidad. Nos paramos en campo de ellos y fuimos a buscar la victoria. Teniendo tan poco rodaje encima, el balance es positivo", señaló Martínez, autor del agónico gol, después de una habilitación de Mansilla. Las vías de Avellaneda son un camino para transitar, porque en el complemento las conexiones Barco-Mansilla-Martínez se descubrieron como un firme argumento para repetir esta noche, ante Uruguay. Los ingresos de Tomás Conechny y de Julián Chicco también fueron positivos: recostado por la derecha, en lugar de Rodríguez, el media-punta de San Lorenzo desequilibró y tuvo diálogo fluido con el resto; el volante de Boca, que reemplazó al lateral Molina, lo que provocó que la Argentina se defendiera con una línea de tres defensores -Ascacibar fue la rueda de auxilio, cubriendo el lateral o retrocediendo como defensor central-; ayudado por el ímpetu con el que la selección asfixiaba a Perú, Chicco capturó los rebotes y fue una valla de contención en la mitad de la cancha.
 
El desgaste físico se duplicó ante la adversidad, pero el grupo soportó. "Un dato favorable es que el equipo terminó corriendo hasta el último minuto, otro es que tenemos un plantel con un nivel parejo de jugadores, muy equilibrados, con buena competencia interna. Si un jugador no llegara al próximo partido va a tener a un compañero que va a hacer un buen papel", resumió Úbeda, que valoró el trabajo del profesor Salorio: "Se hizo un trabajo de base importante en Ezeiza y llegamos con un tiempo prudencial para adaptarnos a la altura".
 
La Argentina corrigió en el recorrido sus dificultades, pero deberá ratificar y demostrar que aprendió la lección ante Uruguay, que no logró dominar a un rival incómodo como Venezuela, que trabajó tácticamente con suficiencia y que no se inquietó a pesar de jugar más de media hora con un hombre de menos. Los rendimientos charrúas estuvieron muy por debajo de lo que se presumía, con poca efectividad en la marca y con una alarmante imprecisión en la elaboración [Betancurt con baterías bajas, su aporte más valioso fue un despeje en la línea con una chilena que evitó la caída]. Como la selección, tiene individualidades para recuperar el aliento.
 
El clásico rioplatense, una prueba exigente para la Argentina en el camino a Quito, la sede en la que los cuatro mejores clasificados del hexagonal tendrán el pasaje para Corea del Sur.

Fuente: SFD-canchallena.lanacion.com.ar

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